Cartones de huevos para aislar el sonido: Mito o realidad

Verdad o Mito?

Medio mito o media realidad es cierto que durante años se ha hablado que uno de los mejores aislantes de sonido son los cartones de huevos.  Una de las decoraciones más típicas dentro de algunos estudios de DJs y locales de ensayo de bandas de música, suele ser aquella en la que las paredes quedan cubiertas por decenas de cajas de huevos, que empapelan los muros del recinto con este cartón tan propio de los supermercados. El objetivo, básicamente, es servir de aislamiento acústico. 

¿Pero en verdad sirven los cartones de huevo para mitigar el sonido que se genera dentro de una sala? ¿O por el contrario son sólo un mito muy propagado en la sociedad? Para contestar a estas preguntas, hay que describir brevemente conceptos básicos sobre la física de sonidos, antes de hablar de este material en concreto.

Conceptos fundamentales sobre el aislamiento acústico

Cuando una fuente sonora, supongamos las cuerdas de una guitarra, entra en vibración se transmite ese movimiento a las partículas contiguas, que por regla general, son el aire. Éste se convierte entonces en transmisor de la onda acústica, que podrá desplazarse tanto como su amplitud sonora lo permita.
En el momento en que la onda encuentra un obstáculo, por ejemplo, una pared de ladrillo, ésta se divide en dos ondas. Una de ellas, denominada onda transmitida, es la vibración que atraviesa el muro y sigue su camino a través de él. La otra, llamada onda reflejada, es aquella que rebota en el interior del propio cuarto. Estas nuevas vibraciones son de menor fuerza que la primera, por lo que cada óbice que encuentren las debilitará gradualmente.

Aislar y acondicionar

En este punto, entra la idea de “aislar” el sonido. Aquí hay que diferenciar dos conceptos: el aislamiento acústico y el acondicionamiento acústico. El aislamiento acústico tiene como función detener la transmisión del sonido a través de la pared que la onda sonora penetra. Dicho de otro modo: evitar que el sonido entre o salga del recinto. Para ello hay que anular la energía acústica del ruido con un producto denso con la suficiente masa; sea el caso de un muro de acero.

Por su parte, el acondicionamiento acústico o absorción acústica sirve para mitigar los rebotes o reflexiones de la onda sonora, dentro del recinto en el que fue originada, con el objetivo de mejorar la experiencia auditiva y eludir sonidos acoplados, reverberaciones o estridencias.

Técnicas de aislamiento y materiales

Físicamente hablando, se puede parar la energía acústica de una onda mediante materiales con una densidad superior a 300 kilogramos por metro cúbico. Naturalmente, hay que tener en cuenta otros factores que pueden mermar el rendimiento del aislamiento: agujeros en los tabiques, puertas o ventanas incorrectamente ajustadas, etc.
Materiales rígidos como el hormigón o el acero, funcionan como excelentes aislantes acústicos gracias a su elevada masa y su escasas porosidad. Desgraciadamente, no son económicos ni buenos acondicionadores acústicos, puesto que las ondas sonoras rebotan numerosamente sobre su superficie.
Por ello, una técnica muy beneficiosa es diseñar el recinto de tal forma que existan cámaras herméticas de aire entre los tabiques de las diferentes estancias, revestidas con materiales absorbentes como lana mineral, lana de vidrio o lana de roca. El coste de estos productos es bajo, pero requiere analizar correctamente cada sala a insonorizar durante la construcción de la misma. Su eficacia, sin embargo, es evidente.
Dentro de cada cuarto, se han de utilizar materiales acústicos absorbentes que sirvan para acondicionar el espacio. Aquí entran en juego diferentes planchas y láminas para revestir interiores, cuyo importe puede dispararse si es necesario cubrir muchos metros cuadrados.
Algunos de estos materiales son el Corchex, fabricado con gránulos de caucho; el Insoplat, una lámina de betún modificada; las placas de poliestireno, que también se comportan como aislantes térmicos, y diferentes productos densos con superficies porosas capaces de absorber el sonido.
Uno podrá comprobar que estos materiales constan de un relieve granulado, lo que le da una apariencia muy similar a los famosos cartones de huevos que mencionábamos al principio de dicho artículo.

Las cajas de huevos como aislante o absorbente

En este punto, vale la pena apuntar que los cartones de huevos tienen una densidad irrisoria, consecuencia de estar compuestas por un material poroso. Por tanto, su masa es escasa, lo que viene a significar que una caja de huevos nunca podrá detener la energía acústica producida por una onda sonora.
Es decir, si revestimos un tabique de yeso con cartones de huevos, el ruido seguirá atravesando la pared sin que los cartones puedan entorpecer en absoluto la transmisión acústica. En definitiva, una caja de huevos no es un aislante acústico.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que debido a sus propiedades, los cartones de huevos pueden comportarse perfectamente como un acondicionador acústico, especialmente dentro de pequeñas salas, estudios o locutorios.
Un ejemplo clásico es aquel batería que ejecuta su repertorio dentro de un cuarto sin acondicionar, y posteriormente, realiza el mismo ejercicio en la misma sala una vez revestida con cartones de huevos. Al otro lado de la estancia, el ruido del instrumento seguirá siendo insoportable, pero dentro la experiencia sonora será notablemente mejor una vez la sala esté acondicionada con cajas de huevos.
Ahora bien, el uso de cartones de huevo para el acondicionamiento acústico de un cuarto, nunca será tan efectivo como las láminas acústicas absorbentes, si bien sí mucho más económico, y puede ser útil, únicamente, en recintos pequeños, aunque jamás como aislante.


Para esos casos, lo mejor es emplear las técnicas de aislamiento y acondicionamiento acústico que explicábamos en los párrafos anteriores, pero siempre de la mano de profesionales que conozcan ampliamente un sector tan sofisticado como la ingeniería acústica.

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *